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Reseña: Chúpame el Dedo y Bajtin.




A veces quisiera saber en qué piensan personajes como Eblis o Pedro para proceder ante sus nuevas creaciones, pues muchas de ellas parecen en algún punto completamente descabelladas. Supongo que ese es el encanto de los monstruos y mutaciones que se dan en sus cabezas musicales; que pasan de ser imposibles a ser plasmados hasta que todo el mundo esté bailando y disfrutando con ellos. Chúpame el Dedo es una de mis monstruosidades favoritas. La burla, el metal y muchos ritmos tropicales, confluyen para traer lo que para mi ya es un álbum top 2019.

Si hubiera sido yo la persona de hace cinco años que cantaba en una iglesia, este álbum me hubiera parecido una blasfemia. Gracias a dios ya no creo y es ahora esta, una de mis blasfemias favoritas.La principal razón por la que este trabajo me parece tan espectacular, es sencilla: ver el empleo de la carnavalización, propuesta por Bajtin, alrededor de su producto y su puesta en escena que se resisten a un canon musical y lo rompen burlándose de él. No Te Metas con Satán es la apología al enemigo cristiano, católico, etc. Es la muestra de Lucifer como un individuo  más, y además de eso, como un ser “buena gente” que nos hace pasarla bueno, e incluso que puede llegar también, a través de los placeres mundanos que en el imaginario colectivo él mismo propone, a ser vulnerable.Miremos como las categorías propuestas por el autor se cumplen a lo largo de toda esta propuesta de la escena bogotana.

La primera, son las formas y rituales del espectáculo que se dan a partir de los sucesos desarrollados en plaza pública en la que se cuestionan y se transforman los rituales que tienen peso dentro de la sociedad a la que pertenece determinado individuo. Esta categoría la tomé a partir de dos cosas, una más general que es la muestra en vivo (acá pueden leer sobre aquella experiencia), en la que hacen burla insistiendo en su desarrollo de ritual satánico como puesta en escena. Un ritual que para llegar a los jóvenes —quienes aseguran ellos, tienen un consumos mayor de lo satánico— debe ir al son del dembow, puesto que es la música de la generación. Y la otra, la que se muestra en “Mi Ancestro Berraco”, una canción donde aparentemente nos quieren enseñar aquellos conocimientos ancestrales que nos dejaron los antepasados: perreo, comida chatarra y la celebración a la iniciación de la sexualidad después de los 30.


La segunda hace referencia a las obras cómicas verbales de diferentes índoles, tanto orales como escritas, llevadas hasta el nivel paródico, uno de los puntos fuertes de este dúo dinámico por donde se quiera mirar. Chúpame el Dedo, me atrevería a decir, es en sí mismo una parodia de sus creadores, tanto así, que incluso la interacción de público-artista es con dos personajes que suenan como diablillos, cubiertos de batas de satín de colores brillantes, más no con individuos, Eblis y Pedro son completamente borrados por su propia creación y a través de esta llegan a un segundo nivel: la burla al metal.

Este género, rodeado no sólo de una estética específica que se lleva en un imaginario popular en el cual el color negro, la fuerza en la música, las voces y los sonidos estridentes es controvertido al ser mezclado con no solo ritmos que parecen completamente opuestos sino también con temáticas poco convencionales, como lo es “amo a mi familia”, que parece una canción infantil de la cual Lucifer, hace parte como un miembro más de este vínculo. También es divertido ver el concepto del metalero, a través de la canción que lleva el mismo nombre que insiste diciendo "...yo sí soy buen metalero".

Otro ejemplo de esta categoría lo podemos evidenciar en "Alexandra Candelaria", en la que utilizando la base narrativa de Caperucita Roja, se nos cuenta la historia de una joven que en un falso interés por ir a bailar bullerengue donde su abuela, busca prenderle una enfermedad de transmisión sexual a Satanás, quien bajo sus encantos cae rendido, como cualquier otro mortal. Es un completo rebajamiento a su figura de autoridad como amo de las tinieblas. 


La tercera y última categoría nos lleva a las diversas formas y tipos del vocabulario familiar y grosero. Esta también se puede evidenciar a lo largo de todo el disco, el discurso popular usado de principio a fin es una característica esencial de este proyecto, además el toque vulgar que pasa a ser grotesco en algunas canciones parece ser un guiño de picardia esencial. El objetivo pareciera ser el hacer ver a Satán de la forma más creíble posible, tanto que pueda transformar el imaginario de hacerlo ver como un ente negativo, a un parcero con el que se puede tomar una pola y bailar. 

Esta categoría también puede llegar a  la perversión la concepción del cuerpo y lo banaliza y lo deja ver como algo grotesco. Un ejemplo de esta categoría se puede ver a través de "Peos", una canción en la cual se habla de lo horrible que son los gases del cuerpo o incluso en canciones de su primer álbum como "la negra en bola".


Leida toda esta retahila anterior, les propongo escuchar este disco que para mí tiene una gran propuesta que recoge no solo nuestra cultura popular, sino también rompe esquemas a nivel musical y discursivo, ruptura que personajes como Eblis y Pedro, ya están acostumbrados a hacer.

"No te metas con Satán, Satán es buena gente, él es un bacán".


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