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Especial. EL DICOTÓMICO KURT COBIN: ARQUETIPO DEL GRUNGE. (A 25 AÑOS DE SU MUERTE)



En los años 90s, específicamente en Seattle, nació y tuvo auge lo que muchos consideran la última rama del rock que dio frutos dignos, aunque de sabor amargo. En grunge se convirtió en la voz de toda una generación de adolescentes desencantados: un filtro bastante fatalista de la vida y el mundo. Muchas bandas se dieron a conocer al margen del género y algunas de ellas fueron tan grandes que se ganaron un lugar fijo en la historia de la música, pero, como siempre, la pirámide tiene un punto fijo que se erige sobre el resto. Nirvana se consolidó como la cabeza del movimiento, como prototipo de las oleadas de agrupaciones que siguieron nutriendo el género y cimentándose como una de las referencias e influencias más fuertes de los últimos 20 años. A su cabeza: Kurt Cobain, el tipo que se convirtió en arquetipo del grunge. 

No se puede hablar de grunge sin hablar de Kurt Cobain y a 25 años del suicidio del músico, y en homenaje a la voz de la crudeza humana, queremos resaltar las características que no solo llevaron al guitarrista a ser una de las personar más influyentes de los 90s, sino que delineó los contornos con que entenderíamos el sonido de Seattle: el ejercicio performático de traducir una personalidad a todo un movimiento. Entender la propuesta de Kurt Cobain es definir el grunge.



VOZ

Uno podría pensar que el instrumento sobre el cual se sustenta el grunge es la guitarra (y un modo muy específico de tocarla), la verdad es que esta es solo el 50%. La voz, a menudo desgarrada y quejumbrosa, de Kurt Cobain podría dar una primera impresión de una falta de técnica vocal adecuada. Nada más erróneo. Partamos del hecho de que buena parte de la esencia del género es el desencanto y la crudeza con que es presentado el mundo; una voz adecuada para el grunge debe ser una capaz de trasmitirlo. La mirada ruin que se cola en las canciones de Nirvana no solo podía estar presente en sus letras y Kurt es un maestro en utilizar su voz como el medio para dar veracidad a los relatos de las canciones.



Lograr cantar todo el tiempo con ese tono ronco y desencantado no es tarea fácil ni mucho menos algo que deba ser tomado como aleatorio o fútil. Escuchar canciones de la banda acapella, permite notar la verdadera técnica y peso que la proyección de la voz le da a la canción tal como Cobain lo proponía. Una voz muy bien manejada, pero llena de grietas: tiene una facilidad impresionante para pasar de sonar ronco, a sonar ligeramente desafinado, a lanzar gritos desgarrados, todo como parte de la crudeza que exige la puesta en escena del grunge.
 
Ese tipo de voz “sucia” ya tenía precedentes en géneros como el punk, pero lo que varía aquí es la intención. Cuando oímos a Sid Vicious interpretar My Way (una canción que recordamos en la fascinante voz de Frank Sinatra) desafinada y llena de disonancias, sabemos que la interpreta de esta manera porque ese era la voz, y así mismo el legado, que el líder de los Pistols tenía para ofrecernos. Kurt no, su voz agrietada y rústica es la elección propia y consciente de dejar de lado la “perfección” o “limpieza” de una voz que quería cantar para exaltar exactamente lo opuesto.




  
      ESTILO

Cuando pensamos en Kurt Cobain vienen a la cabeza dos imágenes: jeans desteñidos, 3 capas de camiseta, camisa leñadora igual de desteñida que el jean y el icónico saco verde, visiblemente andrajoso, que utilizó en el unplugged; y Kurt Cobain usando vestidos de flores que le daban justo encima de sus rodillas. Al respecto alguna vez dijo: “Poniéndome un vestido demuestro que puedo ser tan femenino como yo quiera.” Lo anterior, dicho en una entrevista hecha después de lanzar el videoclip de In Bloom: video en el que al principio toda la banda aparece con un estilo muy Beatle, que es la antítesis plástica de lo que están cantando. El público, también una sensación del público enloquecido de los años 50, llegan al éxtasis cuando la banda cambia, se revela y , todos vestidos “de mujer”, desbaratan el escenario en una concordancia perfecta con la música.




El estilo desaliñado del cantante, mezclado con sus rasgos delicados y su cabello rubio (casi una plastificación de la dicotomía del manejo de su vos) se transformó en una de las referencias más reconocibles de Cobain. Sin embargo, lejos de ser solo un estilo personal, no es raro que se tome también como una forma tangible y una extensión de lo que quería expresar en sus canciones. Si los Beatles usaban trajes para presentarse a su público como gentlemans y hoy en día Lady gaga materializa su excentricidad en su vestuario ¿por qué no pensar que el look desaliñado de Cobain era también parte del show? 



ACTITUD

NADA ME IMPORTA, TODO DUELE. Esa sería la frase con la que definiría a Kurt. De nuevo dos opuestos dolorosamente reconciliados en él. Tanto en las entrevistas hechas al músico como en las posteriores películas, largometrajes y documentales en dónde lo han interpretado; su voz, al hablar, aparece apacible, calmada, lenta y terriblemente lúcida. Aunque piensa y busca las palabras antes de utilizarlas, no se le dificulta explicar y contestar lo que le preguntan y lo que piensa. Es verdad que hay un cambio radical en el pensamiento que revelaba en sus primeros años en el medio, y las últimas entrevistas que le hicieron, sin embargo, siempre mantiene una honestidad visceral, que devela una reflexión constante sobre la vida, y un tono de voz que a veces da la impresión de estar hablando de cualquier cosa, menos del peso, casi trascendental, con la que asume dichas reflexiones.

Luego, en los conciertos, en su forma de cantar, todo se vertía en un solo extremo: la terrible lucidez convertida en fatalismo, el ruido, la angustia. Su cuerpo, su cara y su voz lo revelaban. Volver a la calma era, tal vez, la forma de equilibrar todo lo que se quedaba en el escenario. Nada me importa, todo duele.



Si hablamos de lo que define a Cobain, o de lo que podemos extraer del material que nos quedó de su vida, porque esa es la verdad: no conocemos a la persona, sino al artista; accedemos a una personalidad de contradicciones, de opuestos, de extremos que se reúnen en uno solo. Tal vez de ahí viene todo el tormento. Lo interesante es que lo que siempre asumimos de la personalidad de un ícono es, visto a escala, el manifiesto del grunge. Una reinterpretación hecha en los años 90 del siglo XX de algo que ya antes nos habían delineado, con mas o menos cercanía, artistas como Charles Baudelaire, Patrick Süskind o Toulouse-Lautrec, la posibilidad, o tal vez la necesidad, enfrentar cara a cara una mirada realista/fatalista de lo que nos rodea, a veces para encontrar belleza en ello, a veces para poderlo enfrentar. 

Cuando se habla del suicidio del líder de Nirvana, suele encontrarse un comentario general en el que se dice que la presión que ejerció la vida artística sobre el músico fue tan pesada y tan difícil de manejar que terminó por acabar con él. Una afirmación que pareciera decir que en algún momento se rindió ante la terrible verdad que le exigía la vida que había escogido; pero afirmar eso me parece una ligereza. Hay que ver a Kurt Cobain, en vivo, poniéndole el pecho al lado tormentoso de su vida, hay que oírlo cantar sobre el miedo, sobre la desesperación, sobre el sinsentido y entender que, tal vez, esa fue su forma de asumirlo. No hablo de romantizar su suicidio, sino de no dar por hecho que hay una sola manera de enfrentar ese lado oscuro de la vida. Los que decidimos quedarnos, tal vez, decidimos también tomar un poco más de tiempo para afrontar con la misma lucidez lo que Cobain lograba plasmar en 3 minutos de canción, o inducir en todo un movimiento. 

Gracias a él por su legado y a ustedes por leer.
Rock and Roll forever, my friends!



                                   




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In Entrada colaborativa Especial Literatura Mujeres y Litertatura

Especial: Un mundo femenino: !Las mujeres también hacemos literatura!


Por: Tatiana Guacaneme

En mi construcción como mujer pocas cosas han tenido tanto impacto como ha sido la literatura. Yo, como muchas otras personas, encontré en la lectura un refugio ante las penas que agobian el corazón que, mientras más avanzaba el tiempo, más duras se me hacían, menos entendía la vida, menos me entendía a mi. Así que cuando decidí estudiar literatura, también lo hice un poco para intentar descifrarme. Más allá de ver un reflejo de una sociedad plagada de violencia o de entender cómo estilísticamente se analiza un poema, pude encontrar entre una pila de libros una parte de mi que me ha ayudado a entender qué es lo que quiero y qué es lo que soy.

Hoy en día cuando pienso cómo fue que se encendió ese deseo de estudiar, principalmente, a las mujeres en la literatura, lo que más viene a mi cabeza es esa famosa frase que alguna vez hasta yo pronuncie “no he leído mujeres porque la verdad es que no hay tantas escritoras”. Pienso que mientras uno más escucha esto, más se lo cree. Pero si era así, entonces ¿qué estábamos haciendo en ese lugar mis compañeras, amigas, profesoras y yo? Me di cuenta que era atrevido de mi parte afirmar que no había tantas escritoras, asegurar que el mundo de la escritura solo le pertenecía a los hombres era insultante, no sólo hacía mí y hacía las mujeres que me rodeaban, sino en general para toda la lucha que han cargado las artistas en todos los ámbitos, para hacerse un lugar en el que pareciera que no fueran bienvenidas.

Recuerdo especialmente ese día en el que el profesor llevó El Árbol de María Luisa Bombal. Yo estaba entusada, había estado saliendo con un mal tipo, de esos que enamoran y luego rompen el corazón. Me sentía como una tonta, mi conflicto, ni siquiera, radicaba en él, sino en algo muy en el fondo conmigo misma.  Bombal llegó en el momento indicado, cuando yo más la necesitaba. Me puso un espejo frente todos mis temores, todas mis heridas quedaron expuestas, esa mujer era yo: Brígida tan temerosa de ser ella misma, escondida en un cuarto segura, y deseando más que nada queriendo ser libre, deseando poder ver el mundo más allá de la ventana.

“Eres un collar, eres como un collar de pájaros”

Sin que yo lo hubiera planeado, me enamoré definitivamente de esa autora y con ella llegaron muchas otras más: Clarice Lispector, Helena Araujo, Cristina Peri Rossi, Alfonsina Storni, Elena Poniatowska, Fanny Buitrago, Elena Garro. Mujeres que me llenaron de fuerza, que me dieron la libertad para decir y pensar, para ser fiel a mí misma.

Ese mundo femenino, como lo plantea Marvel Moreno, ese lugar que se hereda de mujer a mujer, es el que me ha permitido construir mis ideas, lo que yo quiero para mí y mi comportamiento con los demás. Encontrar narradoras como Marvel, que fueran capaces de hacerle frente a esos ideales que siguen tan presentes aún hoy en la sociedad, simplemente me inspiró. Hace cincuenta años, las personas se escandalizaban porque una mujer escribiera sobre una secretaria que soñaba con que su jefe se la follara o porque evidenció una cultura donde una abuela cegada por la religión, le castraba la libertad a su nieta. Hoy después de años de lucha, resulta frustrante que ante las palabras "derechos de las mujeres", las personas volteen la cara, hagan un gesto y nos llamen feminazis. Aún peor, que ante la mínima señal de empoderamiento femenino, las personas se asusten y bloqueen el contenido.

“cualquier otra distinta de Tomasa habría aprovechado a fondo su condición de señorita de compañía en una familia de mujeres que sabían por dónde le entra el agua al coco, descendientes de una abuela capaz de instalar sus lares en esta tierra de olvido porque la inquisición había llegado a Cartagena y se creía en el de deber de seguir el ejemplo de aquella santa de corral que había a su turno abandonado herencia y parientes para escapar, en un mundo nuevo, a una sociedad que la quería inmaculada o puta, pero irremediablemente idiota, según el testamento que marcaría la pauta a más de cinco generaciones.” (Ciruelas para Tomasa, Marvel Moreno)

Contrario a lo que muchos podrían creer yo no pienso que hay que leer mujeres solamente por ser mujeres. La literatura no tiene género ni sexo, esa mal llamada literatura femenina, que se le atribuye a la escritura de mujeres, no es más que otra forma de minimizar el trabajo y el esfuerzo de las autoras, que al final es el mismo que el de los autores. La literatura es literatura, pero no está mal escribir a través de la perspectiva de las mujeres. Yo no puedo decir que veo las situaciones y la vida en general, de la misma manera a como la ven otras personas. Hay procesos y luchas que llevan años, la historia misma nos demuestra que todos no somos lo mismo. Entonces por qué no escribir desde mi posición y desde la posición de las mujeres que me inspiran a diario, de mi amiga la que lucha por sus derechos, de mi hermana decidiendo cuándo y bajo qué condiciones quería tener un hijo, de mi mamá, la que logró con amor formarme como una mujer de ideales.


Yo creo que es momento de visibilizar las narradoras, poetas, dramaturgas y ensayistas, que tienen un gran talento y que le han metido determinación a la consolidación de la literatura en toda la historia de la humanidad. Las mujeres no empezamos a escribir hace cincuenta años, como dijo mi profesor. Estuvimos y estamos aquí metiendo el codo a este proceso que es más grande que el prejuicio de unos pocos. Siento que lo maravilloso que me han brindado a mí las escritoras es las ganas de expresarme, de darme y darle voz a todas las mujeres, a través de un personaje que no soy yo y no es mi amiga o mi hermana, sino que al final somos todas.

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In 2019 Bogotá Chúpame el dedo In-correcto Metal Neo-perreo Novedades Musicales

Reseña: Chúpame el Dedo y Bajtin.




A veces quisiera saber en qué piensan personajes como Eblis o Pedro para proceder ante sus nuevas creaciones, pues muchas de ellas parecen en algún punto completamente descabelladas. Supongo que ese es el encanto de los monstruos y mutaciones que se dan en sus cabezas musicales; que pasan de ser imposibles a ser plasmados hasta que todo el mundo esté bailando y disfrutando con ellos. Chúpame el Dedo es una de mis monstruosidades favoritas. La burla, el metal y muchos ritmos tropicales, confluyen para traer lo que para mi ya es un álbum top 2019.

Si hubiera sido yo la persona de hace cinco años que cantaba en una iglesia, este álbum me hubiera parecido una blasfemia. Gracias a dios ya no creo y es ahora esta, una de mis blasfemias favoritas.La principal razón por la que este trabajo me parece tan espectacular, es sencilla: ver el empleo de la carnavalización, propuesta por Bajtin, alrededor de su producto y su puesta en escena que se resisten a un canon musical y lo rompen burlándose de él. No Te Metas con Satán es la apología al enemigo cristiano, católico, etc. Es la muestra de Lucifer como un individuo  más, y además de eso, como un ser “buena gente” que nos hace pasarla bueno, e incluso que puede llegar también, a través de los placeres mundanos que en el imaginario colectivo él mismo propone, a ser vulnerable.Miremos como las categorías propuestas por el autor se cumplen a lo largo de toda esta propuesta de la escena bogotana.

La primera, son las formas y rituales del espectáculo que se dan a partir de los sucesos desarrollados en plaza pública en la que se cuestionan y se transforman los rituales que tienen peso dentro de la sociedad a la que pertenece determinado individuo. Esta categoría la tomé a partir de dos cosas, una más general que es la muestra en vivo (acá pueden leer sobre aquella experiencia), en la que hacen burla insistiendo en su desarrollo de ritual satánico como puesta en escena. Un ritual que para llegar a los jóvenes —quienes aseguran ellos, tienen un consumos mayor de lo satánico— debe ir al son del dembow, puesto que es la música de la generación. Y la otra, la que se muestra en “Mi Ancestro Berraco”, una canción donde aparentemente nos quieren enseñar aquellos conocimientos ancestrales que nos dejaron los antepasados: perreo, comida chatarra y la celebración a la iniciación de la sexualidad después de los 30.


La segunda hace referencia a las obras cómicas verbales de diferentes índoles, tanto orales como escritas, llevadas hasta el nivel paródico, uno de los puntos fuertes de este dúo dinámico por donde se quiera mirar. Chúpame el Dedo, me atrevería a decir, es en sí mismo una parodia de sus creadores, tanto así, que incluso la interacción de público-artista es con dos personajes que suenan como diablillos, cubiertos de batas de satín de colores brillantes, más no con individuos, Eblis y Pedro son completamente borrados por su propia creación y a través de esta llegan a un segundo nivel: la burla al metal.

Este género, rodeado no sólo de una estética específica que se lleva en un imaginario popular en el cual el color negro, la fuerza en la música, las voces y los sonidos estridentes es controvertido al ser mezclado con no solo ritmos que parecen completamente opuestos sino también con temáticas poco convencionales, como lo es “amo a mi familia”, que parece una canción infantil de la cual Lucifer, hace parte como un miembro más de este vínculo. También es divertido ver el concepto del metalero, a través de la canción que lleva el mismo nombre que insiste diciendo "...yo sí soy buen metalero".

Otro ejemplo de esta categoría lo podemos evidenciar en "Alexandra Candelaria", en la que utilizando la base narrativa de Caperucita Roja, se nos cuenta la historia de una joven que en un falso interés por ir a bailar bullerengue donde su abuela, busca prenderle una enfermedad de transmisión sexual a Satanás, quien bajo sus encantos cae rendido, como cualquier otro mortal. Es un completo rebajamiento a su figura de autoridad como amo de las tinieblas. 


La tercera y última categoría nos lleva a las diversas formas y tipos del vocabulario familiar y grosero. Esta también se puede evidenciar a lo largo de todo el disco, el discurso popular usado de principio a fin es una característica esencial de este proyecto, además el toque vulgar que pasa a ser grotesco en algunas canciones parece ser un guiño de picardia esencial. El objetivo pareciera ser el hacer ver a Satán de la forma más creíble posible, tanto que pueda transformar el imaginario de hacerlo ver como un ente negativo, a un parcero con el que se puede tomar una pola y bailar. 

Esta categoría también puede llegar a  la perversión la concepción del cuerpo y lo banaliza y lo deja ver como algo grotesco. Un ejemplo de esta categoría se puede ver a través de "Peos", una canción en la cual se habla de lo horrible que son los gases del cuerpo o incluso en canciones de su primer álbum como "la negra en bola".


Leida toda esta retahila anterior, les propongo escuchar este disco que para mí tiene una gran propuesta que recoge no solo nuestra cultura popular, sino también rompe esquemas a nivel musical y discursivo, ruptura que personajes como Eblis y Pedro, ya están acostumbrados a hacer.

"No te metas con Satán, Satán es buena gente, él es un bacán".


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In 8M Especial mujeres en la música Mundo. Música y Mujeres

Especial: un año de mujeres




Este especial se da gracias al 2018, pues todo nace desde un cuestionamiento.

El 8 de marzo del año pasado, en Twitter (una de mis plataformas mas usadas) se empezó a difundir el Spotify Equalizer de Smirnoff. Este tenia por objetivo evidenciar cuántas mujeres estaba escuchando cada usuario en esta plataforma de streaming. De ahí empecé a ver muchos porcentajes de regulares a bajos. Dos usuarios (Gabriel y Pablo) preguntaron por algunas recomendaciones de bandas femeninas o con integrantes femeninas para empezar a escuchar. De ahí nace esta recopilación, que al rededor de todo el año se fue agrandando entre mis añadidas y las de varias personas. 

Como resultado salieron tres playlist, cada una contiene 100 canciones, donde cada canción es una artista diferente. Aquí no hubo límite de género (aunque existe un tendencia, ya que soy más cercana a unos géneros que a otros), ni limite geográfico. Hay bandas de muchos países, de mujeres diversas que se han parado fuerte con sus sonidos. 

Todo esto con el objetivo de ayudar a erradicar una de las excusas que siempre se plantean a la hora de hablar de las mujeres y su música en los festivales y en nuestras propias listas: "es que no hay tantas"Mi objetivo no es que conviertan sus listas en solo voces femeninas, sino que entiendan que hay mujeres en la industria que son buenas. Aquí hay 300 y con que puedan tener a una que le guste tanto como para compartirla y hacerla crecer, es suficiente. 

Alienten a las niñas y a sus amigas a hacer música, apoyen a sus bandas amigas, exijan como oyentes una curaduría consciente en los eventos a los que asisten, sean promotores responsables y mujeres, nunca, nunca, dejen de hacer música.



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In Chúpame el dedo Crónica Especial Eventos hermanos Menores In-correcto

Crónica: un rito cadencioso




Todas las fotografías fueron tomadas por Marcela Parra (@marzzzzela)

El pasado sábado tuve la oportunidad de poder ver a dos grupos que me gustan mucho estrenando discos que encabezan desde ya mi lista de álbumes del año: Hermanos Menores y Chúpame el Dedo.

Después de doblar cajas para casetes con el equipo de In-correcto (den click) —organizador del evento— comer aborrajado y pasar por Rat-trap, llegamos a Antipoda, uno de los nuevos sitios que adoptará las bandas para toques en la capital. Amplio, y acogedor se abre paso en medio de Chapinero. Funcionando también como galería, se pinta como un gran sitio a futuro dentro de nuestro consumo cultural. Dejamos los equipos y luego salimos, volví con tres cervezas que nos tomamos donde Doña Esperanzita —sí, con z— y algunos shots de un litro de aguardiente encima, porque todos los ritos que conozco tienen alcohol. Si hubiera sido católica, en vez de Moscato hubiera llevado una caja de vino para consagrar. 

Ahora que lo pienso, en la entrada antes de atravesar el pasillo, debimos haber puesto un letrero que dijera "¡Oh vosotros los que entráis, abandonad toda esperanza!", para hacer conciencia de cómo se abrían a nuestros pies las puertas de Satán, y se iluminaba el escenario de color rojo que nos esperaba para poguear y perrear. Por el contrario, solo pusimos un árbol de navidad que encontramos en la calle cuando volvíamos al sitio. 

La gente empezó a llegar, lenta pero contenta. Ese sábado había una gran conglomeración de eventos en la ciudad, aun así teníamos un publico favorable.

Cerca de las once se subió la primera banda: Hermanos menores, que realmente no sé hace cuánto no los veía, porque no recordaba a Daniel con el cabello tan largo. Recuerdo que la primera vez que los escuché en vivo, fue en una inauguración de un Distritofónico, donde rompieron —creo— dos de las cuerdas de la guitarra mientras tocaban. En esta ocasión, al igual que en la pasada fecha, me encontraba con el que llamo el fan#1 de la banda, Pablo Chilito, que estaba igual de feliz por verlos a aquella vez, en el 2017.


Hermanos Menores suena y se ve denso. Mientras tocaban, veía a Daniel en algunos instantes —porque estaba más cerca y yo no tenía gafas para ver un poco más hacia atrás con la misma nitidez— quien literalmente estaba en un trance con su instrumento. A veces miraba al público, solo cuando no estaba moviendo su melena y saltando, pero su mirada no era la misma que cuando estaba fuera de escena; era cruda, perdida, elevada por el efecto de las canciones. De la misma manera estaban los demás miembros, a quienes podía ver mecer con toda la energía sus cuellos casi al punto de parecer que se rompían. 

Los visuales se perdían un poco para aquellos que estaban en la parte de abajo, los del balcón posiblemente sí los disfrutaron. En algunas canciones se hicieron pogos, en otras solo veía cabezas, algunas bien, algunas alcoholizadas, otras drogadas meciéndose al ritmo de Noise-Rock, que a veces  se inclina más hacia el metal, de esta banda capitalina.

Entre banda y banda colocaron clásicos de la música entre los 60's y los 90's, que disfrutamos comprando más pola para dejar en disposición del padre del conocimiento nuestro cuerpo y nuestra mente.

Bajo togas de color, se subieron los personajes de Chúpame el dedo, que para ser sincera, era lo que mas quería ver/oír porque nunca había tenido la oportunidad de apreciarlos en vivo. Apenas se ubicaron en la tarima, sentí el climax bailable de este rito, donde no se diferenciaba entre quienes estaban poseídos por entidades del más allá y quienes solo estaban en un perreo satánico violento a punto de perder hasta la dignidad, si es que algún día la habían tenido.  


Chúpame El Dedo es de mis dúos favoritos, porque tienen un elemento que amo: la carnavalización. El rebajamiento de esta entidad tan cargada de simbolismos al rededor de la cultura popular es simplemente una gran carnada para tomarse cualquier atrevimiento en sus eventos. La irreverencia, la grosería, lo sucio, lo vulgar en su mayor disfrute confluye en su puesta en escena. 

Con esta agrupación uno no sabe si mover el derrier o cogerse a los puños con los asistentes. Los pogos pueden fácilmente resultar siendo al final un trencito en el que todos resultan frotándose los unos a los otros queriendo estar en bola en medio del perreo sucio. En este pacto ni el publico está en sus cabales, ni Eblis y Pedro, son Eblis o Pedro, parecen dos personajes sacados de un libro siendo pequeños diablillos que adoran causar males. 

Todos los que estuvimos presentes, tuvimos la oportunidad de apreciar las canciones nuevas, antes de que se estrenen en plataformas el próximo 15 de marzo. Vivimos de antemano el sacrificio donde no elevamos cuerpos de jóvenes vírgenes, sino que empeñamos nuestra cordura.

A punta de cabeceo revuelto con meneo indecente concluyó la noche, con el deseo de volver a probar del fruto que nos lleve a ser expulsado del paraíso, solo para pecar una vez más, sin importar si somos condenados al eterno disfrute.

Vean nuestra galería completa del evento y sigan nuestro contenido en; @nonserviamblog







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In 2019 Argentina Leda Valladares Música y Mujeres Novedades Musicales Tradición

Reseña: El camino de Leda, homenaje al folclor


Cuando pensamos en distribuidoras de música importantes e independientes en latinoamerica y tenemos como referente la música tradicional, podemos claramente tener en el radar a Fértil Discos, de Argentina. Es este quien se ha encargado de llevar a nuestros oídos —o por lo menos a los míos —  artistas como El Remolón o Pol Nada. Pero más allá de eso, Fértil Discos ha venido haciendo un trabajo muy ¡muy! importante. En el 2017 sacó el compilatorio La San Llamarada realizado por Pol Nada, el fundamento de este era el reconocimiento de Linares Cardozo, un personaje importante a la hora de hablar de tradición y cultura en aquel país. pueden leer una reseña que hice para aquel compilatorio dando click aquí. 

Esta vez, dos años mas tarde, a manos no solo de un artista sino de varios, se han vuelto a poner la 10 para sacar El Camino de Leda, un homenaje a Leda Valladares, quien al igual que Cardozo, fue parte importante del folclor. Poetiza, interprete y escritora la convirtieron, junto a personalidades como Maria Walsh, con quien trabajo varios años, en pilar importante de la cultura no solo argentina, sino latinoamericana. 

Su trabajo decolonial logró que pese a que fuera de una familia burguesa, criada en la cuna del pensamiento europeo, lograra cultivar un Tucuman desde lo raizal y replantear el imaginario de argentinidad que se vivía en los noventa con el auge del rock en latinoamerica y más en su país, donde bandas como Soda Stereo dominaban  los mercados. El pensamiento fronterizo logró emplear el rescate dado por la tradición hispana en un reconocimiento de la música a la que geográficamente estaba expuesta pero ignoraba. 

Desde ahí parte todo un trabajo de investigación, recolección y sistematización de toda una historia no oficial, la historia contada a través de los cantos de sus ancestros.  Para refrescar la memoria o conocer a Leda en su estado puro, pueden escuchar Un Grito En El Cielo Vol. 1 y Vol. 2, compilatorios realmente preciosos donde con artistas como Cerati interpretan música salida desde lo mas profundo de la tradición. 

Su propuesta re-vitalizadora se extendió hasta después de su muerte y es lo que hoy nos permite tener El Camino de Leda, una reelaboración a la tradición misma, a partir de las nuevas tecnologías en la música. La propuesta de Fertil Discos  es " buscar generar desde la nueva música y la tecnología, texturas y sonidos (muchas veces imposibles de lograr con instrumentos) que creen espacios diferentes para recibir esas voces, y también valerse de ritmos y cadencias que no sólo nos devuelven lo ancestral, sino que también lo vinculan a nuestra experiencia diaria en las ciudades modernas". 

Escuchar este disco es un viaje por nuevos lugares no explorados en el tiempo de Leda, que se amalgaman perfectamente a la expresión de esta. Si bien, las canciones son más dinámicas y mucho mas arregladas por obvias razones, se mantiene una pureza digna de las montañas de las que vienen estos ritmos. El álbum tiene en su mayoría una organización de un productor y una sola voz. Siento que es un elemento importante, porque si bien, en su totalidad está la recuperación del concepto de canto colectivo, la individualidad de cada canción le da un aire no solo más personal, sino mas solemne.

La canción que abre es una baguala, interpretación que originalmente depende de una caja, una quena y una voz, base que se mantiene en esta reinterpretacion. En segundo lugar, tenemos una de mis canciones favoritas de todo el disco: Yo He Sido. La interpretación de la voz es hecha por Shaman Herrera. Escuchar a este hombre es estar envuelto en una textura completamente ajena a la que nos pueden presentar muchas voces regularmente. La profundidad y grosor de su canto nos acoge en medio de un eco engrandecido dedicado a el primer beso, representado en la lírica por muchas cosas vivas, que crecen, que vuelan, como el naranjo florido o la mariposa. 

Cuando Oiga Sonar la Caja, es una oda a ese gran momento de encuentro entre la tradición y el sujeto. Entre lo que pude leer de las vidalas, son cantos que poseen una melodía melancólica pero aun así dan vida, según la creencia popular. Lo cual me parece curioso, porque sí es evidente que, pese a que se siente un aire mas cadencioso, aun así sigue siendo una canción muy enérgica que gira alrededor de la belleza del canto y del sonido, es a mis oídos un acto de catarsis frente a eventos complicados.

De hecho es mucho mas visible el componente de lo melancólico en canciones como Ay, Pajarillo, en el que en medio de los recuerdos, el cantar alegre de un ave logra despertar un dolor en quien lo escucha. Por esta tónica le siguen canciones como En Otro Poder y Sin Darle Motivo, las cuales también muestran un dolor causado por el desamor.

Todas las líricas están soportadas por imágenes muy hermosas de la vida como un proceso, realizando metáforas constantes al rededor de elementos en la naturaleza y sus ciclos. Así mismo termina el álbum, cerrando con Canción de Velorio, es decir con el fin de un ciclo. Pareciera ser que todo el trabajo está soportando también por el recorrido de la vida, a través de las diferentes etapas del amor, desde el nacimiento de una insinuación al querer hasta el final donde todo muere y se desvanece. Así, el camino de Leda tiene un inicio y un fin marcado mas allá de la enumeración de las canciones.

Este trabajo no me parece solamente importante por su carga estética, sino también por su peso en la difusión de una cultura que vamos perdiendo poco a poco a manos de nuevas tendencias. Por eso me parece esencial reivindicarlas culturalmente y más si se lograron modificar de manera que ahora son mas accesibles para los oídos de nuevas generaciones, como la nuestra, que no vivió tan expuesta a toda esta música llegada de lo profundo de los paisajes.

Los invito así a escuchar, descubrir o re-descubrir a Leda Valladares.

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In 2018 Estados Unidos. explicación Hozier Irlanda Mavis Staple Movement NFWMB Nina cried power Novedades Musicales pop Rock significado Soul

Reseña. Hozier: Poesía, Música y Movimiento



Hace poco pensaba que sería una desgracia para mi generación que Hozier se convirtiera en uno de esos artistas one hit-wonder. En el 2013, con la puntería certera de un hombre alado, puso a cuanta emisora existente en más de tres continentes, a reproducir, una y otra vez, Take Me To Church. El éxito, tanto de la canción como del video, la posicionó rápidamente como “Una de las mejores canciones de lo que va del siglo.” Durante el año siguiente publicó su primer álbum “Hozier” y llegó hasta el 2015 como una de las grandes promesas de la música. A todo el éxito arrollador lo sucedieron casi 2 años de silencio absoluto por parte del artista… ¿en serio ese álbum que oscilaba entre el rock el pop y el soul era todo lo que el irlandés tenía para nosotros? Pista: ¡NO! (Thanks God!)


A finales del año pasado Hozier rompió su silencio con un EP y dos sencillos posteriores que lo volvieron a ubicar en la mira. Nina Cried Power, la canción que le dio nombre a la publicación es, sin duda, la prueba de que al músico no le va a quedar difícil superar en calidad a la ya clásica Take me to Chrurch. La canción es un eco en homenaje a algunos grandes artistas quienes apoyaron el movimiento por los derechos civiles en su momento. Lo mejor es que si en sus primeras obras se dejaba ver cierta atracción por el soul, aquí se ha lanzado y zambullido en esas aguas siempre diáfanas y agitadas en compañía nada más y nada menos que Mavis Staples: cantante de gospel y activista política estadounidense.

A pesar del largo tiempo en que no tuvimos noticia en el mundo de la música sobre Hozier; y de los 79 años de Staples, sus voces llegan con la fuerza y la translucidez del espato de Islandia. Se acompañan de los coros envolventes típicos de la profanación de la música sagrada, el instrumento de percusión universal: las palmas, y unos tímidos, pero certeros teclados y un bajo que ayudan a sostener la melodiosa voz del irlandés. Y aunque no todas las nuevas canciones, ni las del próximo álbum según el mismo artista, tienen ese peso político, la verdad es que sigue siendo una de las mejores características de las producciones del compositor.



La segunda canción del EP es NFWMB, siglas de Nothing Fucks With My Baby. Una traducción perfecta del equilibrio entre lo eléctrico y lo acústico; y el ya conocido juego que el cantante establece entre la música y la poesía. Esta vez su voz, lejos de la fuerza de la primera pista, pero con la seguridad inefable de la suavidad, se deja escuchar mientras se pasea entre capas de velos movidos por el viento silencioso que no busca birlar la voz, sino dilatarla. La canción parece responder al poema Second Coming  de Yeats desde la perspectiva de uno de “los peores (quienes están) llenos de apasionada intensidad.” El panegírico de un seductor que busca corromper con el deseo, la única salvación del fin del mundo.

El monstruo que ha sido despertado después “de veinte siglos del pétreo sueño” va camino hacia Belén para destruir todo rastro de humanidad y, sin embargo, existe una sola persona capaz de detenerle y hacerle retractarse; pero claro, Hozier, su voz, es uno de los peores de este mundo y sabe que para dejar que la destrucción suceda no debe atacar al monstruo sino a su debilidad, por eso le seduce. Una de esas letras profundamente trabajadas y bien ensambladas que termina por ser el lado B del poema de Yeats.



Movement, aunque no hace parte oficial del EP, sí es uno de los sencillos publicados días después. Y si ya nos ha puesto a oscilar entre la música y la política y la música y la poesía, esta vez es el turno del movimiento. Además, como si la experiencia que nos brinda el compositor no fuera suficiente, el video de la canción tiene como protagonista a Serguéi Polunin, con una de esas puestas en escena que embelesan y no dejan parpadear. Más que una coreografía, lo que ha logrado hacer el bailarín principal más joven del Royal Ballet de London, es mostrarnos la lucha interna del crecimiento, del avance, mientras la voz lo invita a nunca parar.

Para esta pista vuelven los coros, como ondas generadas en la superficie del agua por la voz principal: potente, fuerte y diestra. Y el acompañamiento de unos teclados que recuerdan al órgano utilizado en ritos sagrados, forma en que también son descritos los movimientos de Polunin. Hozier se ha convertido en la corriente que agita el agua y Serguéi en el milagro que emerge de ella.



Realmente me encanta que un artista actual, de la talla de Hozier, con su conocimiento en la música, la poesía y la naturaleza humana venga a ofrecernos su verdad en estas piezas musicales que contienen mas de lo que uno puede encontrar a simple vista. Se espera que en 2019 lance al público su segundo trabajo discográfico del que ya hemos recibido un abrebocas de una calidad impresionante. Un músico que vale la pena apoyar y seguir porque, a pesar del tiempo que le toma, tiene mucha belleza por ofrecer.


                                         
   
Gracias a él por hacerlo y a ustedes por leer.  

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